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Lunes, 02 Septiembre 2019 18:56

El tiempo de San Bartolomé llegó a su fin con el traslado procesional y la bendición de los campos

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El tiempo no atiende a más calendario que el de la recolección de los frutos. Al de rituales antiguos que se respetan y repiten año tras año. Es el tiempo de San Bartolomé, festividad inseparable de la identidad y la historia de Cieza. El peso del rito se intensifica en la tarde del 31 de agosto, el último día señalado para los vecinos. Llega el momento de trasladar al santo patrono a su ermita. Las fiestas patronales van quedándose atrás a medida que las andas se alejan de la iglesia de la Asunción. La música, la pólvora y el repique de campanas en la plaza Mayor dejan paso a la procesión de San Bartolomé, para llegar por fin al Balcón del Muro, donde, siguiendo la liturgia que manda la tradición, culmina su regreso con la bendición de los campos. Escenas como ésta reflejan que la vida moderna no ha conseguido desplazar ritos tradicionales ligados al ciclo agrícola.

Antes o después, toda fiesta llega a su fin. Anochece en la plaza Mayor la víspera de septiembre y la gente empezaba a congregarse a las puertas de la iglesia de la Asunción, separada de la ermita de San Bartolomé por apenas unos cientos de metros. Era de esperar que los ciezanos arropasen el regreso del santo patrono a su ermita. Pocas relaciones humanas pueden compararse a la estrecha cercanía que se establece entre los vecinos y la hermandad.

San Bartolomé vivió su último día en la Asunción y fue una ocasión muy especial en el que cientos de ciezanos se acercaron para despedirse de él. Tras la conclusión de la misa, a las nueve y diez de la noche, entre repiques de campanas, la talla salió del templo para iniciar el camino hacia la ermita. En ese instante la Banda Municipal de Música que dirige Ginés Martínez Morcillo interpretó el himno nacional.

A su salida, entre los cientos de vecinos que se suelen concentrar en la plaza Mayor, se conformó el cortejo presidido por el alcalde Pascual Lucas; la presidenta de la Hermandad de San Bartolomé, Gema Sánchez; el presidente de la Asociación de Comercio de Cieza, Carlos Tornero, en calidad de pregonero, y el presidente de la JHP, Joaquín Gómez. En la comitiva también desfilaba una amplia representación de concejales de la Corporación Municipal.

También tuvo lugar un año más la tradicional bendición de los campos. Cuando la última luz del día teñía el cielo del Balcón del Muro y envolvía en un aura de misterio el rostro de San Bartolomé, el sacerdote José Antonio García procedió a este simbólico acto. Aquí se percibe un sentido del tiempo distinto, arraigado a la tradición. Con este rito se santifica el trabajo agrícola que sigue siendo el principal recurso económico para los vecinos.

Información obtenida de www.cieza.es

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