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Martes, 18 Marzo 2014 09:57

Coag y Ecologistas se enfrentan por las quemas agrícolas

Agricultores prenden balas de paja para que el frío no afecte a los frutales, pero el humo genera quejas vecinales .

 En las últimas dos semanas, una densa nube de humo ha cubierto en tres ocasiones el casco urbano de Cieza. No se trataba de niebla, sino de la humareda procedente de las quemas de pacas de paja, maíz, trigo y cebada que están llevando a cabo algunos agricultores de la zona para prevenir que las heladas arruinen la cosecha de frutales, especialmente, de variedades extratempranas de nectarina, melocotón y paraguayos.

 El humo es tan intenso que ha llegado a las inmediaciones de los colegios José Marín y San José Obrero. Incluso ha cubierto el cerro del castillo y ha penetrado en las casas más próximas, generando malestar entre vecinos que sufren problemas respiratorios, como asma. Las quejas y la alarma social que han generado estos episodios, ocurridos los días 27 de febrero, y 9 y 11 de marzo, no han pasado desapercibidas para el Ayuntamiento ni para Coag. De hecho, la organización agraria celebró el pasado miércoles una asamblea en la que desmintieron «que se estén utilizando productos tóxicos y peligrosos para la salud de las personas».

 También pidieron «disculpas» a los vecinos por las molestias y defendieron que «se trata de quemas totalmente legales y autorizadas por Medio Ambiente». Pero Ecologistas en Acción presentó ayer un escrito a la Consejería de Presidencia para que inicie «un expediente informativo sobre los potenciales efectos para la salud, derivados de la quema intensiva de restos vegetales (paja, maíz...)».

 Posibles alternativas

 La organización solicita a Presidencia que se pronuncie sobre la legalidad de esas quemas, que establezca un protocolo de medias preventivas, y recuerda a Coag que «la cuestión de fondo es la calidad del aire, porque estamos hablando de una emisión incontrolada de hollín, monóxido y dióxido de carbono, además de partículas PM10».

 En el sector existen alternativas a la quema de balas de paja y maíz para combatir las bajas temperaturas, tales como la parafina. Esa medida es la que utiliza Agustín Marín, de la cooperativa Los Marines: «Utilizo antorchas de parafina porque el humo de las balas se desplaza rápidamente y lo que evita la helada es el calor residual, y eso obliga a quemar más balas». Este agricultor defiende que «las antorchas suben la temperatura de dos a tres grados centígrados y tienen una duración de 12 horas, mucho más que las pacas».

 Pero el problema de utilizar este método alternativo a las quemas, es su precio, ya que cada antorcha cuesta 8 euros. A lo que se suma, según Coag, «las duras condiciones de los seguros agrarios que nos impide proteger toda la cosecha y nos vemos abocados a estos métodos para no perder la producción». La organización pide «comprensión, ya que solo se trata de cinco días al año de humos, que son preferibles a un año de hambre». Por su parte, la Concejalía de Agricultura aboga por «un equilibrio» entre economía y salud.

Información obtenida de http://www.laverdad.es/

 

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